viernes, 1 de mayo de 2009
Historia ciudades
BRESCIA
Brescia (Brèsa en dialecto bresciano - pronunciado también como Brèha en algunas zonas de la provincia) es un municipio de cerca de 190.000 habitantes, capital de la provincia de Brescia. (1.170.000 habitantes) en la región de Lombardía. Es la segunda ciudad de la región por número de habitantes. Se la conoce también como la Leonessa d'Italia, según el apelativo atribuido a Giosuè Carducci. La ciudad está situada en el fondo del valle denominado Val Trompia.
La antigua ciudad de Brixia, Brescia ha sido un centro regional importante desde tiempos pre-romanos y numerosos monumentos romanos y medievales se han preservado, entre los cuales está su castillo.
La ciudad se encuentra en el centro de la tercera área industrial más grande del país, concentrada en ingeniería mecánica, automovilística y maquinaria (accesorios de automóvil, medios de transporte, armas), industria textil y alimentación. Sus compañías son de mediano y pequeño tamaño, muchas veces empresas familiares. El sector financiero también da mucho empleo a la región, así como el turismo, debido a la proximidad del lago de Garda, el Lago de Iseo y los Alpes.
La ciudad de Brescia está hermanada con la ciudad de Logroño (España).
Los principales monumentos de Brescia son:
• La plaza de la Loggia, que es el conjunto arquitectónico más homogéneo de la ciudad y es un ejemplo espléndido de una plaza cerrada del Renacimiento. Su edificio principal es la Loggia, hoy palacio del Comune, iniciado en 1492 bajo la dirección de Filippino de Grassi.
• La plaza de la Victoria, un conjunto urbanístico y arquitectónico realizado en los años 30 del siglo XX.
• En la plaza de Pablo VI (conocida como Piazza Duomo) se encuentran:
o la catedral vieja (Duomo vecchio o Rotonda) construida en el siglo XI y que contiene obras maestras de Palma el joven, Moretto, y Romanino;
o la catedral nueva (Duomo nuovo) también con varias obras maestras entre las que destaca Arca dei SS. Apollonio e Filastrio de 1510 y la cúpula, la tercera más grande de Italia tras la de la Basílica de San Pedro de Roma y la de Santa Maria del Fiore en Florencia;
o el Broletto, antiguo palacio comunal,
• la Plaza del Foro es el conjunto más importante con restos de la época romana de toda la Lombardía;
• el Monasterio de S. Salvatore o de S. Giulia: uno de los mejores ejemplos de arquitectura del final de la Edad Media que se encuentra en el norte de Italia.
• la fachada de S. Maria dei Miracoli, proyectada por el arquitecto Giovanni Antonio Amadeo
• la iglesia románico-gótica de S. Francesco
• la iglesia de los santos Nazaro e Celso
• la pequeña iglesia del Buon Pastore.
• la iglesia de San Clemente, con pinturas de Alessandro Bonvicino, llamado el Moretto.
• la Iglesia de San Giovanni.
FLORENCIA
Orígenes Romanos
Florencia empezó como un asentamiento para soldados veteranos establecido por Julio César en el 159 a. C. Se llamó Florencia y se construyó con el estilo de un campamento del ejército con las calles principales, la cardo y la decumanus, cruzándose en la actual Piazza della Repubblica. Situada en la Via Cassia, la ruta principal entre Roma y el norte, y en el fértil valle del Arno, el asentamiento se convirtió rápidamente en una importante ciudad comercial. El emperador Diocleciano la hizo capital de la provincia de Tuscia en el siglo tercero después de Cristo.
San Minias fue el primer mártir de Florencia. Fue decapitado alrededor del año 250, durante las persecuciones anticristianas del Emperador Decio. Después de la ejecución, se dice que recogió su cabeza y caminó a través del río Arno hasta su ermita en la colina Mons Fiorentinus, donde actualmente está la Basilica di San Miniato al Monte.
Comienzos de la Edad Media
Tras el establecimiento de un obispado alrededor del comienzo del siglo cuarto, la ciudad experimentó periodos turbulentos bajo el gobierno ostrogótico, durante el cual la ciudad estuvo a menudo afectada por la guerra entre ostrogodos y bizantinos por el control. La ciudad estuvo alternativamente bajo uno y otro mando, ya que los contendientes ganaban el gobierno a través del asedio y lo perdían de nuevo. Esto pudo haber sido la causa de que la población decayera a menos de 1.000 habitantes.
La paz volvió durante el gobierno Lombardo en el siglo VI. Conquistada por Carlomagno en el 774, Florencia entró a formar parte del ducado de Toscana, con Lucca como capital. La población volvió a crecer y el comercio prosperó. En el año 854, Florencia y Fiesole se unieron en un solo condado.
Edad Media
El Margrave Hugo eligió Florencia como su residencia en lugar de Lucca alrededor del año 1000. Esto inició la Edad de Oro del arte florentino. En 1013 se empezó la construcción de la Basilica di San Miniato al Monte. El exterior del Baptisterio fue revisado en estilo románico entre 1059 y 1128.
En el siglo XII comenzó el periodo comunal y surgieron los primeros y potentes gremios del gótico, de la escuela de Giotto y de la escuela internacional, de Boccaccio y de su Decamerón.
En este mismo siglo la ciudad se hundió en una disputa interna entre los Gibelinos, que apoyaban al emperador germano, y los Güelfos, pro papales. Estos últimos triunfaron y se dividieron en dos facciones feudales, los Blancos y los Negros, liderados respectivamente por Vieri de' Cerchi y Corso Donati. Estas luchas finalmente llevaron al exilio a los Güelfos Blancos, entre los que se encontraba Dante Alighieri. Esta disputa interna fue documentada más tarde por Dino Compagni, un Güelfo Blanco, en sus Crónicas de Florencia.
Este conflicto político no impidió que la ciudad se convirtiera en una de las ciudades mas poderosas y prósperas de Europa, con su propia moneda de oro. El fiorino d'oro de la república de Florencia, o florín, que se introdujo en 1252, fue la primera moneda de oro europea en cantidades suficientes para tener un papel comercial significativo desde el siglo VII. Muchos de los bancos florentinos tenían sucursales a lo largo de Europa, y el florín se convirtió rápidamente en la moneda de comercio dominante en Europa occidental. Este periodo también vio el declive de la anteriormente poderosa Pisa, que fue derrotada por Génova en 1284 y subyugada a Florencia en 1406. El poder cambió de la aristocracia a la elite mercantil, siguiendo un movimiento anti aristocrático liderado por Giano della Bella, que tuvo como resultado una serie de leyes llamadas Ordenanzas de Justicia (1293).
Renacimiento
De una población estimada de 80.000 habitantes antes de la epidemia de Peste Negra de 1348, se dice que alrededor de 25.000 se dedicaban a la industria de la lana en la ciudad: en 1345 Florencia fue el escenario de un intento de huelga de los cardadores (ciompi), quienes en 1378 iniciaron una breve revuelta contra la oligarquía, la llamada la Revuelta de los Ciompi. Después de su supresión, Florencia estuvo bajo el dominio de la familia Albizzi (1382-1434), grandes rivales de los Medici. Cosimo de Medici fue el primer miembro de la Familia Medici en controlar la ciudad entre bastidores. Aunque la ciudad era técnicamente una especie de democracia, su poder venía de una larga red de patrocinio además de su nueva alianza con los inmigrantes, la gente nuova. El hecho de que los Medici eran banqueros del Papa también contribuyó a su ascenso. Cosimo fue sucedido por su hijo Piero, que fue sucedido poco después por el nieto de Cosimo, Lorenzo, en 1469. Lorenzo de Medici fue un gran patrón de la artes, encargando trabajos a Miguel Ángel, Leonardo Da Vinci y Botticelli. Lorenzo también fue un talentoso músico y trajo a Florencia a algunos de los compositores y cantantes más famosos del momento, como Alexander Agricola, Johannes Ghiselin, y Heinrich Isaac.
Tras la muerte de Lorenzo en 1492, le sucedió su hijo Piero II. Cuando el rey francés Carlos VIII invade el norte de Italia, Piero II elige resistir; pero cuando se da cuenta del tamaño de la armada francesa a las puertas de Pisa, tiene que aceptar las humillantes condiciones del rey francés. Esto hace que los florentinos se rebelen y expulsen a Piero II. Con su exilio en 1494, el primer periodo del gobierno Medici termina con la restauración de un gobierno republicano.
Durante este periodo el monje dominico Girolamo Savonarola se convierte en prior del monasterio de San Marco en 1490. Fue famoso por sus sermones: reconoció en el exilio de los Medicis el trabajo de Dios, que les castigaba así por su decadencia. Aprovechó la oportunidad para hacer reformas políticas que llevaran a un gobierno más democrático. Su obsesiva persecución de la extendida sodomía y otros placeres mundanos influenciaron y presagiaron la mayoría de las controversias religiosas de los siglos siguientes. Pero cuando Savonarola acusó públicamente al Papa Alejandro VI de corrupción, se le prohibió que hablara en público, pero desobedeció y fue excomulgado. Los florentinos, cansados de sus enseñanzas radicales, se volvieron contra él y lo arrestaron. Fue declarado hereje y quemado en la hoguera en la Piazza della Signoria el 23 de mayo de 1498. Otra personalidad inusual fue Nicolás Maquiavelo, cuyos consejos para la regeneración de Florencia bajo un liderazgo fuerte han sido con frecuencia vistos como la legitimación de la conveniencia política e incluso del abuso de autoridad. Maquiavelo, bajo encargo de los Medici, escribió las Historias Florentinas, la historia de la ciudad. Florencia destierra a los Medici por segunda vez y reestablece la república el 16 de mayo de 1527. De nuevo restaurados con el apoyo del Emperador y del Papa, los Medici se convierten en 1537 duques hereditarios de Florencia, y en 1569 Grandes Duques de Toscana, gobernando por dos siglos. En toda la Toscana, solo la República de Lucca (más tarde un ducado) y el Principado de Piombino eran independientes de Florencia.
Florencia y el Renacimiento
La oleada de investigación artística, literaria y científica que tuvo lugar en Florencia en los siglos XIV al XVI fue propiciado por la preocupación por el dinero, la banca y el comercio y con el despliegue de riqueza y ocio. Con el dinero ganado, los Medici, banqueros muy ricos, patrocinaron a diferentes artistas como Miguel Ángel.
Además, la crisis de la Iglesia Católica (especialmente la controversia sobre el papado francés de Aviñón y el Gran Cisma), unida a los efectos catastróficos de la Peste Negra, llevaron a una reevaluación de los valores medievales, dando como resultado el desarrollo de una cultura humanista, estimulada por los trabajos de Petrarca y Boccaccio. Estos hechos propiciaron una revisión y estudio de la antigüedad clásica, de la que surgió el Renacimiento. Florencia se benefició material y culturalmente de sus intercambios marítimos en conciencia social.
VENECIA
Venecia (en italiano Venezia, en veneciano Venezsia , en veneciano antiguo Venexia y en esloveno Benetke), la ciudad de los canales, es la capital de la región de Véneto. Está situada sobre un conjunto de islas que se extiende en una laguna pantanosa en el mar Adriático, entre las desembocaduras de los ríos Po (sur), y Piave (norte), en el noreste de Italia. Venecia está compuesta por 120 pequeñas islas unidas entre sí por unos 400 puentes. Se llega a Venecia desde tierra firme por el Puente de la Libertad que accede al Piazzale Roma. Desde su fundación la ciudad ha sufrido los efectos de inundaciones periódicas. En la actualidad la ciudad se considera en grave amenaza por las repetidas inundaciones. En primavera y otoño tiene lugar el acqua alta ('marea alta') dos veces al día y la Plaza de San Marcos se inunda de agua hasta tal punto que tienen que colocar pasarelas de madera sobre las que la gente tiene que andar en fila india. El gobierno italiano prepara un proyecto, denominado Moisés, para levantar unos diques móviles que se cerrarían en caso de aumento del nivel del agua del mar. En la Antigüedad esta región estaba habitada por el pueblo véneto. Cuando los germanos empezaron a invadir Italia en el siglo V, los habitantes de algunas ciudades (Padua entre otras) se refugiaron en estas islas. Se establecieron y llegaron a tener su propio gobierno presidido por 12 tribunos, tantos como islas principales había. Casi desde el principio esta comunidad fue autónoma y obtuvo su independencia en el siglo IX, el gobierno de la ciudad lo ostenta un dux o dogo, cargo de carácter vitalicio, no hereditario. En la Alta Edad Media, Venecia se expandió gracias al control del comercio con Oriente y a los beneficios que esto suponía, expandiéndose por el mar Adriático. El apogeo de Venecia alcanzó su cénit en la primera mitad del siglo XV, cuando los venecianos comenzaron su expansión por Italia, como respuesta al amenazador avance de Gian Galeazzo Visconti, duque de Milán.
Venecia supo aprovecharse de todos los cambios que ocurrieron en el Occidente:
• Acertó al aliarse con los francos contra los longobardos.
• Acertó al aliarse con el Imperio Bizantino contra los normandos .
• Acertó en su benevolencia y tolerancia con el Islam, de manera que al estar el Imperio Bizantino en guerra con los árabes éste no podía traficar sin gran riesgo y fue entonces cuando las naves venecianas iban a Alejandría, Beirut y Jaffa, monopolizando aquel comercio.
La toma de Constantinopla por los turcos en 1453 marcó el principio de la decadencia. El descubrimiento de América desplazó las corrientes comerciales y Venecia se vio obligada a sostener una lucha agotadora contra los turcos. En 1797, fue invadida por las tropas de Napoleón. A la firma del tratado de Campoformio, se repartió el territorio de la República entre Francia y Austria. Venecia está rodeada de lagunas de poco fondo; eso le valió siempre como gran defensa. En sus aguas encallaban fácilmente las naves que no conocían los fondos, así es que era como una ciudad atrincherada dentro de grandes murallas. Las murallas de Venecia son los bancos peligrosos de arena que quedan casi al descubierto en bajamar. Para llegar desde el Adriático había que conocer los pasos, que en tiempos de paz se señalaban con hileras de palos con luces para la noche.
Roma
Origen etimológico de Roma.
Cuenta la leyenda que los gemelos Rómulo y Remo, hijos de Marte, fueron abandonados al nacer a orillas del río Tíber. Afortunadamente, una loba llamada Luperca se encargó de amamantarlos y los bebés crecieron sanos. Sin embargo, siendo adultos, dice el mito que Rómulo mató a Remo su hermano y fundó Roma. Hoy en día, el símbolo de la ciudad imperial sigue siendo la loba y los dos niños.
Evidentemente el nombre de Rómulo es posterior al de Roma, creado por los hombres para explicar el nombre de la ciudad. Aún así, este mito podría tener algún sustento histórico, siendo Rómulo un personaje unificador de los pueblos que formaron Roma en su pasado mas remoto. Sin embargo, al parecer, el origen del nombre de Roma estaría mas bien relacionado con el antiguo nombre del río Tiber.
Historia.
Cuando los núcleos latinos que habitaban las colinas del Quirinal, Esquilino y Celio se fusionaron con los del Palatino, fortificaron el recinto habitado, y así se inició la primera fase de la Roma antigua hacia el siglo VIII a. C. (Roma Quadrata). Durante una segunda fase el perímetro de la ciudad se extendió por el monte Capitolino y por un pequeño valle que lo separaba del Palatino (allí se emplazó el Foro romano). Del siglo VI a. C. son las principales construcciones: Palacio Real, Foro, Cloaca Máxima y Tullianum.
Hacia 510 a. C. se fundó el templo de Júpiter Capitolino, y de la misma época son los templos de Saturno (498 a. C.), de Cástor (484 a. C.) y otros. Siguió un período de gran actividad constructiva: templos, basílicas, acuoductos y caminos consulares (Vía Apia, Vía Latina, Vía Flaminia, etc.). La verdadera reorganización se llevó en la época de Augusto, bajo cuyo reinado se reconstruyeron templos y monumentos y se levantaron otros nuevos. El incendio de la ciudad, atribuido a Nerón (aunque otras fuentes lo desmienten), en el (68) hizo desaparecer gran cantidad de edificios, reconstruidos poco después por el mismo emperador.
Roma también estaba en guerra civil y ese mismo año Pompeyo huyó a Egipto tras su derrota en Farsalia a manos de Julio César. El gobierno egipcio, de facto en manos de un eunuco de la corte llamado Potino, le asesinó, pensando obtener así un consiguiente apoyo de César que le permitiera vencer al bando de Cleopatra. Sin embargo, al general romano, que arribó a Alejandría unos días más tarde en persecución de su rival, no le agradó la decisión, pues su intención era capturarle con vida o quizás incluso perdonarle. Al tiempo, Cleopatra consiguió acceder (burlando el control de los partidarios de su hermano) hasta el palacio real en el que se aposentaba César para persuadirle de que tomara partido por ella. El general propuso una reconciliación entre los hermanos que fue rechaza por Ptolomeo, quien además decidió atacar a los soldados romanos aprovechando su aislamiento. Estos resistieron el asedio al palacio de Alejandría hasta que la llegada de refuerzos les permitió contraatacar y lograr la victoria final. Ptolomeo XIII pereció durante uno de los combates y Cleopatra fue proclamada reina (47) junto a otro de sus hermanos, Ptolomeo XIV Filópator II.
Julio César y Cleopatra pasaron juntos varios meses en Egipto y fruto de su relación nacería Ptolomeo XV, más conocido como Cesarión. Luego él partió a combatir (y derrotar) a Farnaces del Ponto (47) y a doblegar con éxito la resistencia de los optimates en Tapso (febrero de 46) y Munda (marzo de 45), al tiempo que efectuaba en Roma diversas reformas políticas que le atañían tanto a él personalmente como al Imperio en general. Además de la instauración de una monarquía romana, entre los objetivos finales de César probablemente se encontrara el de unir, mediante su matrimonio con Cleopatra, a los Estados romano y egipcio, dando así como resultado la unidad política de todo el mundo mediterráneo.
La influencia egipcia durante estos años de Julio César en Roma también se reflejó en la administración, la sociedad, la cultura e incluso la religión. Cabe citar, por ejemplo, la recaudación directa de los impuestos por el Estado (que evitaba los anteriores abusos de los publicanos); el inicio de la administración racional (y no la mera explotación) de las provincias; la adopción, con pequeñas correcciones, del calendario de Canopo (llamado desde entonces juliano); y la introducción del culto a Isis. La propia Cleopatra estuvo dos veces (46 y 45-44 a. C.) en Roma junto a Cesarión. Durante la segunda asesinaron a Julio César (15 de marzo del 44), tras lo cual tuvo que huir a Egipto. Allá ejecutó a su hermano Ptolomeo XIV y adjuntó al trono a su hijo.
La obra iniciada por Nerón fue continuada por sus sucesores: Vespasiano (Coliseo), Tito, Domiciano (renovación de los templos de Vesta, Augusto y Minerva, del Estadio, el Odeón, en Panteón, etc.). La obra de éste último emperador fue proseguida por Trajano (Foro y Termas), Adriano (puente Elio, templos de Marciana y de Venus, Mausoleo, etc.), Septimio Severo, Caracalla (Termas). En tiempos de Majencio se construyó la basílica homónima, y de Constantino, su sucesor, se conservan el Arco del Triunfo, las Termas Constantinas y las Elenianas.
Durante los siglos III y IV se mantuvo Roma en todo su esplendor, hasta el año 410, en que fue asaltada y saqueada por Alarico; a partir de este momento se inició su decadencia monumental. Durante los siglos VIII y IX la Roma cristiana se convirtió en la Roma pontificia. Los papas transformaron los antiguos edificios paganos en cristianos y mandaron construir otros nuevos y las grandes basílicas (San Pablo, San Lorenzo, Santa María la Mayor, etc.). En el siglo XI otra invasión (la de los normandos, en 1084) dejó la ciudad en ruinas. Los papas la reconstruyeron y quedó constituida en dos bloques: la ciudad religiosa, que los pontífices reservaron para sí (Vaticano, Ciudad Leonina), y la ciudad seglar, encerrada en la cadena de fortalezas feudales.
Durante los siglos XII y XIII se llevaron a cabo notables mejoras urbanas y se construyeron numerosos palacios y edificios públicos. A este período de esplendor sucedió otro de decadencia (de 1305 a 1378, período aviñonés), durante el cual los monumentos civiles y religiosos estuvieron en total abandono. A partir del papa Nicolás V la ciudad sufrió una gran transformación, y durante los siglos XV y XVI alcanzó una etapa monumental extraordinaria, llegando a la cumbre de su esplendor en tiempo de Julio II. Se amplió el Vaticano, se construyeron y decoraron la Capilla Sixtina y las Logias.
León X abandonó parte de los proyectos constructivos de Julio II y se dedicó con empeño al embellecimiento y reconstrucción de numerosas iglesias y basílicas siguiendo la inspiración de Sangallo, sucesor de Bramante y de Rafael como arquitecto papal. Sixto V fue el verdadero creador de la Roma moderna. Durante el pontificado de Clemente VIII se terminó la demolición de la basílica de San Pedro y la mutación de plano de la actual basílica, de cruz griega a cruz latina (fue consagrada en 1613). El arte barroco culminó durante el pontificado de Urbano VIII gracias a la actividad y genio de Bernini.
Fundación del Imperio.
Antigua escultura en bronce etrusca que representa a Rómulo y Remo con la loba que los crío
De acuerdo con la leyenda, la ciudad de Roma fue fundada por los gemelos Rómulo y Remo en el año 753 a. C.; pero la evidencia arqueológica indica que Roma se fundó por el asentamiento de grupos nómadas cerca del Monte Palatino y en el área del futuro Foro Romano, coanurbandose en siglo 8 a. C. La ciudad fue convertida en la capital del reino Romano (Reinado por 7 reyes según la tradición), de la república romana (Desde el 512 a. C. gobernada por el Senado) y del Imperio Romano (Desde el 31 a. C. gobernada por un emperador); su éxito dependió de sus conquistas militares, predominancia comercial en el mediterráneo y de la asimilación de las culturas vecinas (Como es el caso de los etruscos y de los griegos.
El dominio romano se extendió por casi toda Europa y por las costas del mediterráneo, mientras que su población alcanzó el millón y medio de habitantes.
Caída del Imperio y la Edad Media.
Con el desarrollo del antiguo cristianismo, el Obispo de Roma ganó importancia tanto religiosa como política, y eventualmente hizo reconocer su primacía como Papa y estableció a Roma como el centro del cristianismo. Después del Saqueo de Roma por parte de Alarico I y de la caída del Imperio Romano de occidente en 476, el dominio de Roma se alternaba entre el Imperio Bizantino y los bárbaros. Su población era de 20.000 habitantes en la Alta Edad Media, lo que contrasta enormemente con los más de 2.000.000 de habitante que hubo durante el Imperio Romano en la ciudad; su abandono acentuó la decadencia de la ciudad a ruinas. Roma quedó como parte del Imperio Bizantino hasta que fue invadida por los lombardos en el año 751. En 756, Pipino el Breve concedió al Papa el dominio de las regiones cercanas a Roma, creando los Estados Pontificios. Roma quedó como capital de los Estados Pontificios hasta su anexión al Reino de Italia en 1870. La ciudad fue la de mayor peregrinación durante la Edad Media.
Siglo XVII-XIX.
Garibaldi ataca la Roma papal en 1849
La población de Roma volvió a alcanzar los 100.000 habitantes durante el siglo XVII, pero estaba en retraso en comparación con otras capitales europeas durante los siguientes siglos, siendo una ciudad muy ocupada durante el periodo de la contrarreforma. Siendo atrapada por los churrascos nacionalistas del siglo XIX y teniendo dos veces una independencia corta, la ciudad fue un centro para las esperanzas de la Unificación Italiana, como quería el Reino de Italia gobernado por Víctor Manuel II; después de la protección francesa que fue cerrada en 1870, las tropas de Víctor Manuel II tomaron la ciudad y la convirtieron en la capital del reino italiano en 1871.
Siglo XX.
Después de la Primera Guerra Mundial, Italia quedó en manos de un gobierno fascista guiado por Benito Mussolini, quien tomó la ciudad en 1922, eventualmente declarándolo un Imperio y siendo aliado de la Alemania Nazi. Este fue un periodo en el que la población creció aceleradamente, pasando de 212,000 habitantes durante la unificación a un poco más de un millón, pero este acelero fue cesado al empezar la Segunda Guerra Mundial, tiempo en el que Roma fue dañada tanto por el bombardeo aliado y por la ocupación nazi; después de la ejecución de Benito Mussolini y el fin de la guerra, el Referéndum de 1946 abolió la monarquía e instauro la República italiana. Después de la guerra, Roma creció momentáneamente, siendo consecuencia de "El milagro económico italiano" de reconstrucción y modernización. Roma se convirtió en una ciudad popular entre los 50's y 60's, siendo los años de La Dolce Vita (La dulce vida). Roma tuvo otro acelero de población en los 80's cuando el municipio alcanzó los 2'800'00 habitantes.
Brescia (Brèsa en dialecto bresciano - pronunciado también como Brèha en algunas zonas de la provincia) es un municipio de cerca de 190.000 habitantes, capital de la provincia de Brescia. (1.170.000 habitantes) en la región de Lombardía. Es la segunda ciudad de la región por número de habitantes. Se la conoce también como la Leonessa d'Italia, según el apelativo atribuido a Giosuè Carducci. La ciudad está situada en el fondo del valle denominado Val Trompia.
La antigua ciudad de Brixia, Brescia ha sido un centro regional importante desde tiempos pre-romanos y numerosos monumentos romanos y medievales se han preservado, entre los cuales está su castillo.
La ciudad se encuentra en el centro de la tercera área industrial más grande del país, concentrada en ingeniería mecánica, automovilística y maquinaria (accesorios de automóvil, medios de transporte, armas), industria textil y alimentación. Sus compañías son de mediano y pequeño tamaño, muchas veces empresas familiares. El sector financiero también da mucho empleo a la región, así como el turismo, debido a la proximidad del lago de Garda, el Lago de Iseo y los Alpes.
La ciudad de Brescia está hermanada con la ciudad de Logroño (España).
Los principales monumentos de Brescia son:
• La plaza de la Loggia, que es el conjunto arquitectónico más homogéneo de la ciudad y es un ejemplo espléndido de una plaza cerrada del Renacimiento. Su edificio principal es la Loggia, hoy palacio del Comune, iniciado en 1492 bajo la dirección de Filippino de Grassi.
• La plaza de la Victoria, un conjunto urbanístico y arquitectónico realizado en los años 30 del siglo XX.
• En la plaza de Pablo VI (conocida como Piazza Duomo) se encuentran:
o la catedral vieja (Duomo vecchio o Rotonda) construida en el siglo XI y que contiene obras maestras de Palma el joven, Moretto, y Romanino;
o la catedral nueva (Duomo nuovo) también con varias obras maestras entre las que destaca Arca dei SS. Apollonio e Filastrio de 1510 y la cúpula, la tercera más grande de Italia tras la de la Basílica de San Pedro de Roma y la de Santa Maria del Fiore en Florencia;
o el Broletto, antiguo palacio comunal,
• la Plaza del Foro es el conjunto más importante con restos de la época romana de toda la Lombardía;
• el Monasterio de S. Salvatore o de S. Giulia: uno de los mejores ejemplos de arquitectura del final de la Edad Media que se encuentra en el norte de Italia.
• la fachada de S. Maria dei Miracoli, proyectada por el arquitecto Giovanni Antonio Amadeo
• la iglesia románico-gótica de S. Francesco
• la iglesia de los santos Nazaro e Celso
• la pequeña iglesia del Buon Pastore.
• la iglesia de San Clemente, con pinturas de Alessandro Bonvicino, llamado el Moretto.
• la Iglesia de San Giovanni.
FLORENCIA
Orígenes Romanos
Florencia empezó como un asentamiento para soldados veteranos establecido por Julio César en el 159 a. C. Se llamó Florencia y se construyó con el estilo de un campamento del ejército con las calles principales, la cardo y la decumanus, cruzándose en la actual Piazza della Repubblica. Situada en la Via Cassia, la ruta principal entre Roma y el norte, y en el fértil valle del Arno, el asentamiento se convirtió rápidamente en una importante ciudad comercial. El emperador Diocleciano la hizo capital de la provincia de Tuscia en el siglo tercero después de Cristo.
San Minias fue el primer mártir de Florencia. Fue decapitado alrededor del año 250, durante las persecuciones anticristianas del Emperador Decio. Después de la ejecución, se dice que recogió su cabeza y caminó a través del río Arno hasta su ermita en la colina Mons Fiorentinus, donde actualmente está la Basilica di San Miniato al Monte.
Comienzos de la Edad Media
Tras el establecimiento de un obispado alrededor del comienzo del siglo cuarto, la ciudad experimentó periodos turbulentos bajo el gobierno ostrogótico, durante el cual la ciudad estuvo a menudo afectada por la guerra entre ostrogodos y bizantinos por el control. La ciudad estuvo alternativamente bajo uno y otro mando, ya que los contendientes ganaban el gobierno a través del asedio y lo perdían de nuevo. Esto pudo haber sido la causa de que la población decayera a menos de 1.000 habitantes.
La paz volvió durante el gobierno Lombardo en el siglo VI. Conquistada por Carlomagno en el 774, Florencia entró a formar parte del ducado de Toscana, con Lucca como capital. La población volvió a crecer y el comercio prosperó. En el año 854, Florencia y Fiesole se unieron en un solo condado.
Edad Media
El Margrave Hugo eligió Florencia como su residencia en lugar de Lucca alrededor del año 1000. Esto inició la Edad de Oro del arte florentino. En 1013 se empezó la construcción de la Basilica di San Miniato al Monte. El exterior del Baptisterio fue revisado en estilo románico entre 1059 y 1128.
En el siglo XII comenzó el periodo comunal y surgieron los primeros y potentes gremios del gótico, de la escuela de Giotto y de la escuela internacional, de Boccaccio y de su Decamerón.
En este mismo siglo la ciudad se hundió en una disputa interna entre los Gibelinos, que apoyaban al emperador germano, y los Güelfos, pro papales. Estos últimos triunfaron y se dividieron en dos facciones feudales, los Blancos y los Negros, liderados respectivamente por Vieri de' Cerchi y Corso Donati. Estas luchas finalmente llevaron al exilio a los Güelfos Blancos, entre los que se encontraba Dante Alighieri. Esta disputa interna fue documentada más tarde por Dino Compagni, un Güelfo Blanco, en sus Crónicas de Florencia.
Este conflicto político no impidió que la ciudad se convirtiera en una de las ciudades mas poderosas y prósperas de Europa, con su propia moneda de oro. El fiorino d'oro de la república de Florencia, o florín, que se introdujo en 1252, fue la primera moneda de oro europea en cantidades suficientes para tener un papel comercial significativo desde el siglo VII. Muchos de los bancos florentinos tenían sucursales a lo largo de Europa, y el florín se convirtió rápidamente en la moneda de comercio dominante en Europa occidental. Este periodo también vio el declive de la anteriormente poderosa Pisa, que fue derrotada por Génova en 1284 y subyugada a Florencia en 1406. El poder cambió de la aristocracia a la elite mercantil, siguiendo un movimiento anti aristocrático liderado por Giano della Bella, que tuvo como resultado una serie de leyes llamadas Ordenanzas de Justicia (1293).
Renacimiento
De una población estimada de 80.000 habitantes antes de la epidemia de Peste Negra de 1348, se dice que alrededor de 25.000 se dedicaban a la industria de la lana en la ciudad: en 1345 Florencia fue el escenario de un intento de huelga de los cardadores (ciompi), quienes en 1378 iniciaron una breve revuelta contra la oligarquía, la llamada la Revuelta de los Ciompi. Después de su supresión, Florencia estuvo bajo el dominio de la familia Albizzi (1382-1434), grandes rivales de los Medici. Cosimo de Medici fue el primer miembro de la Familia Medici en controlar la ciudad entre bastidores. Aunque la ciudad era técnicamente una especie de democracia, su poder venía de una larga red de patrocinio además de su nueva alianza con los inmigrantes, la gente nuova. El hecho de que los Medici eran banqueros del Papa también contribuyó a su ascenso. Cosimo fue sucedido por su hijo Piero, que fue sucedido poco después por el nieto de Cosimo, Lorenzo, en 1469. Lorenzo de Medici fue un gran patrón de la artes, encargando trabajos a Miguel Ángel, Leonardo Da Vinci y Botticelli. Lorenzo también fue un talentoso músico y trajo a Florencia a algunos de los compositores y cantantes más famosos del momento, como Alexander Agricola, Johannes Ghiselin, y Heinrich Isaac.
Tras la muerte de Lorenzo en 1492, le sucedió su hijo Piero II. Cuando el rey francés Carlos VIII invade el norte de Italia, Piero II elige resistir; pero cuando se da cuenta del tamaño de la armada francesa a las puertas de Pisa, tiene que aceptar las humillantes condiciones del rey francés. Esto hace que los florentinos se rebelen y expulsen a Piero II. Con su exilio en 1494, el primer periodo del gobierno Medici termina con la restauración de un gobierno republicano.
Durante este periodo el monje dominico Girolamo Savonarola se convierte en prior del monasterio de San Marco en 1490. Fue famoso por sus sermones: reconoció en el exilio de los Medicis el trabajo de Dios, que les castigaba así por su decadencia. Aprovechó la oportunidad para hacer reformas políticas que llevaran a un gobierno más democrático. Su obsesiva persecución de la extendida sodomía y otros placeres mundanos influenciaron y presagiaron la mayoría de las controversias religiosas de los siglos siguientes. Pero cuando Savonarola acusó públicamente al Papa Alejandro VI de corrupción, se le prohibió que hablara en público, pero desobedeció y fue excomulgado. Los florentinos, cansados de sus enseñanzas radicales, se volvieron contra él y lo arrestaron. Fue declarado hereje y quemado en la hoguera en la Piazza della Signoria el 23 de mayo de 1498. Otra personalidad inusual fue Nicolás Maquiavelo, cuyos consejos para la regeneración de Florencia bajo un liderazgo fuerte han sido con frecuencia vistos como la legitimación de la conveniencia política e incluso del abuso de autoridad. Maquiavelo, bajo encargo de los Medici, escribió las Historias Florentinas, la historia de la ciudad. Florencia destierra a los Medici por segunda vez y reestablece la república el 16 de mayo de 1527. De nuevo restaurados con el apoyo del Emperador y del Papa, los Medici se convierten en 1537 duques hereditarios de Florencia, y en 1569 Grandes Duques de Toscana, gobernando por dos siglos. En toda la Toscana, solo la República de Lucca (más tarde un ducado) y el Principado de Piombino eran independientes de Florencia.
Florencia y el Renacimiento
La oleada de investigación artística, literaria y científica que tuvo lugar en Florencia en los siglos XIV al XVI fue propiciado por la preocupación por el dinero, la banca y el comercio y con el despliegue de riqueza y ocio. Con el dinero ganado, los Medici, banqueros muy ricos, patrocinaron a diferentes artistas como Miguel Ángel.
Además, la crisis de la Iglesia Católica (especialmente la controversia sobre el papado francés de Aviñón y el Gran Cisma), unida a los efectos catastróficos de la Peste Negra, llevaron a una reevaluación de los valores medievales, dando como resultado el desarrollo de una cultura humanista, estimulada por los trabajos de Petrarca y Boccaccio. Estos hechos propiciaron una revisión y estudio de la antigüedad clásica, de la que surgió el Renacimiento. Florencia se benefició material y culturalmente de sus intercambios marítimos en conciencia social.
VENECIA
Venecia (en italiano Venezia, en veneciano Venezsia , en veneciano antiguo Venexia y en esloveno Benetke), la ciudad de los canales, es la capital de la región de Véneto. Está situada sobre un conjunto de islas que se extiende en una laguna pantanosa en el mar Adriático, entre las desembocaduras de los ríos Po (sur), y Piave (norte), en el noreste de Italia. Venecia está compuesta por 120 pequeñas islas unidas entre sí por unos 400 puentes. Se llega a Venecia desde tierra firme por el Puente de la Libertad que accede al Piazzale Roma. Desde su fundación la ciudad ha sufrido los efectos de inundaciones periódicas. En la actualidad la ciudad se considera en grave amenaza por las repetidas inundaciones. En primavera y otoño tiene lugar el acqua alta ('marea alta') dos veces al día y la Plaza de San Marcos se inunda de agua hasta tal punto que tienen que colocar pasarelas de madera sobre las que la gente tiene que andar en fila india. El gobierno italiano prepara un proyecto, denominado Moisés, para levantar unos diques móviles que se cerrarían en caso de aumento del nivel del agua del mar. En la Antigüedad esta región estaba habitada por el pueblo véneto. Cuando los germanos empezaron a invadir Italia en el siglo V, los habitantes de algunas ciudades (Padua entre otras) se refugiaron en estas islas. Se establecieron y llegaron a tener su propio gobierno presidido por 12 tribunos, tantos como islas principales había. Casi desde el principio esta comunidad fue autónoma y obtuvo su independencia en el siglo IX, el gobierno de la ciudad lo ostenta un dux o dogo, cargo de carácter vitalicio, no hereditario. En la Alta Edad Media, Venecia se expandió gracias al control del comercio con Oriente y a los beneficios que esto suponía, expandiéndose por el mar Adriático. El apogeo de Venecia alcanzó su cénit en la primera mitad del siglo XV, cuando los venecianos comenzaron su expansión por Italia, como respuesta al amenazador avance de Gian Galeazzo Visconti, duque de Milán.
Venecia supo aprovecharse de todos los cambios que ocurrieron en el Occidente:
• Acertó al aliarse con los francos contra los longobardos.
• Acertó al aliarse con el Imperio Bizantino contra los normandos .
• Acertó en su benevolencia y tolerancia con el Islam, de manera que al estar el Imperio Bizantino en guerra con los árabes éste no podía traficar sin gran riesgo y fue entonces cuando las naves venecianas iban a Alejandría, Beirut y Jaffa, monopolizando aquel comercio.
La toma de Constantinopla por los turcos en 1453 marcó el principio de la decadencia. El descubrimiento de América desplazó las corrientes comerciales y Venecia se vio obligada a sostener una lucha agotadora contra los turcos. En 1797, fue invadida por las tropas de Napoleón. A la firma del tratado de Campoformio, se repartió el territorio de la República entre Francia y Austria. Venecia está rodeada de lagunas de poco fondo; eso le valió siempre como gran defensa. En sus aguas encallaban fácilmente las naves que no conocían los fondos, así es que era como una ciudad atrincherada dentro de grandes murallas. Las murallas de Venecia son los bancos peligrosos de arena que quedan casi al descubierto en bajamar. Para llegar desde el Adriático había que conocer los pasos, que en tiempos de paz se señalaban con hileras de palos con luces para la noche.
Roma
Origen etimológico de Roma.
Cuenta la leyenda que los gemelos Rómulo y Remo, hijos de Marte, fueron abandonados al nacer a orillas del río Tíber. Afortunadamente, una loba llamada Luperca se encargó de amamantarlos y los bebés crecieron sanos. Sin embargo, siendo adultos, dice el mito que Rómulo mató a Remo su hermano y fundó Roma. Hoy en día, el símbolo de la ciudad imperial sigue siendo la loba y los dos niños.
Evidentemente el nombre de Rómulo es posterior al de Roma, creado por los hombres para explicar el nombre de la ciudad. Aún así, este mito podría tener algún sustento histórico, siendo Rómulo un personaje unificador de los pueblos que formaron Roma en su pasado mas remoto. Sin embargo, al parecer, el origen del nombre de Roma estaría mas bien relacionado con el antiguo nombre del río Tiber.
Historia.
Cuando los núcleos latinos que habitaban las colinas del Quirinal, Esquilino y Celio se fusionaron con los del Palatino, fortificaron el recinto habitado, y así se inició la primera fase de la Roma antigua hacia el siglo VIII a. C. (Roma Quadrata). Durante una segunda fase el perímetro de la ciudad se extendió por el monte Capitolino y por un pequeño valle que lo separaba del Palatino (allí se emplazó el Foro romano). Del siglo VI a. C. son las principales construcciones: Palacio Real, Foro, Cloaca Máxima y Tullianum.
Hacia 510 a. C. se fundó el templo de Júpiter Capitolino, y de la misma época son los templos de Saturno (498 a. C.), de Cástor (484 a. C.) y otros. Siguió un período de gran actividad constructiva: templos, basílicas, acuoductos y caminos consulares (Vía Apia, Vía Latina, Vía Flaminia, etc.). La verdadera reorganización se llevó en la época de Augusto, bajo cuyo reinado se reconstruyeron templos y monumentos y se levantaron otros nuevos. El incendio de la ciudad, atribuido a Nerón (aunque otras fuentes lo desmienten), en el (68) hizo desaparecer gran cantidad de edificios, reconstruidos poco después por el mismo emperador.
Roma también estaba en guerra civil y ese mismo año Pompeyo huyó a Egipto tras su derrota en Farsalia a manos de Julio César. El gobierno egipcio, de facto en manos de un eunuco de la corte llamado Potino, le asesinó, pensando obtener así un consiguiente apoyo de César que le permitiera vencer al bando de Cleopatra. Sin embargo, al general romano, que arribó a Alejandría unos días más tarde en persecución de su rival, no le agradó la decisión, pues su intención era capturarle con vida o quizás incluso perdonarle. Al tiempo, Cleopatra consiguió acceder (burlando el control de los partidarios de su hermano) hasta el palacio real en el que se aposentaba César para persuadirle de que tomara partido por ella. El general propuso una reconciliación entre los hermanos que fue rechaza por Ptolomeo, quien además decidió atacar a los soldados romanos aprovechando su aislamiento. Estos resistieron el asedio al palacio de Alejandría hasta que la llegada de refuerzos les permitió contraatacar y lograr la victoria final. Ptolomeo XIII pereció durante uno de los combates y Cleopatra fue proclamada reina (47) junto a otro de sus hermanos, Ptolomeo XIV Filópator II.
Julio César y Cleopatra pasaron juntos varios meses en Egipto y fruto de su relación nacería Ptolomeo XV, más conocido como Cesarión. Luego él partió a combatir (y derrotar) a Farnaces del Ponto (47) y a doblegar con éxito la resistencia de los optimates en Tapso (febrero de 46) y Munda (marzo de 45), al tiempo que efectuaba en Roma diversas reformas políticas que le atañían tanto a él personalmente como al Imperio en general. Además de la instauración de una monarquía romana, entre los objetivos finales de César probablemente se encontrara el de unir, mediante su matrimonio con Cleopatra, a los Estados romano y egipcio, dando así como resultado la unidad política de todo el mundo mediterráneo.
La influencia egipcia durante estos años de Julio César en Roma también se reflejó en la administración, la sociedad, la cultura e incluso la religión. Cabe citar, por ejemplo, la recaudación directa de los impuestos por el Estado (que evitaba los anteriores abusos de los publicanos); el inicio de la administración racional (y no la mera explotación) de las provincias; la adopción, con pequeñas correcciones, del calendario de Canopo (llamado desde entonces juliano); y la introducción del culto a Isis. La propia Cleopatra estuvo dos veces (46 y 45-44 a. C.) en Roma junto a Cesarión. Durante la segunda asesinaron a Julio César (15 de marzo del 44), tras lo cual tuvo que huir a Egipto. Allá ejecutó a su hermano Ptolomeo XIV y adjuntó al trono a su hijo.
La obra iniciada por Nerón fue continuada por sus sucesores: Vespasiano (Coliseo), Tito, Domiciano (renovación de los templos de Vesta, Augusto y Minerva, del Estadio, el Odeón, en Panteón, etc.). La obra de éste último emperador fue proseguida por Trajano (Foro y Termas), Adriano (puente Elio, templos de Marciana y de Venus, Mausoleo, etc.), Septimio Severo, Caracalla (Termas). En tiempos de Majencio se construyó la basílica homónima, y de Constantino, su sucesor, se conservan el Arco del Triunfo, las Termas Constantinas y las Elenianas.
Durante los siglos III y IV se mantuvo Roma en todo su esplendor, hasta el año 410, en que fue asaltada y saqueada por Alarico; a partir de este momento se inició su decadencia monumental. Durante los siglos VIII y IX la Roma cristiana se convirtió en la Roma pontificia. Los papas transformaron los antiguos edificios paganos en cristianos y mandaron construir otros nuevos y las grandes basílicas (San Pablo, San Lorenzo, Santa María la Mayor, etc.). En el siglo XI otra invasión (la de los normandos, en 1084) dejó la ciudad en ruinas. Los papas la reconstruyeron y quedó constituida en dos bloques: la ciudad religiosa, que los pontífices reservaron para sí (Vaticano, Ciudad Leonina), y la ciudad seglar, encerrada en la cadena de fortalezas feudales.
Durante los siglos XII y XIII se llevaron a cabo notables mejoras urbanas y se construyeron numerosos palacios y edificios públicos. A este período de esplendor sucedió otro de decadencia (de 1305 a 1378, período aviñonés), durante el cual los monumentos civiles y religiosos estuvieron en total abandono. A partir del papa Nicolás V la ciudad sufrió una gran transformación, y durante los siglos XV y XVI alcanzó una etapa monumental extraordinaria, llegando a la cumbre de su esplendor en tiempo de Julio II. Se amplió el Vaticano, se construyeron y decoraron la Capilla Sixtina y las Logias.
León X abandonó parte de los proyectos constructivos de Julio II y se dedicó con empeño al embellecimiento y reconstrucción de numerosas iglesias y basílicas siguiendo la inspiración de Sangallo, sucesor de Bramante y de Rafael como arquitecto papal. Sixto V fue el verdadero creador de la Roma moderna. Durante el pontificado de Clemente VIII se terminó la demolición de la basílica de San Pedro y la mutación de plano de la actual basílica, de cruz griega a cruz latina (fue consagrada en 1613). El arte barroco culminó durante el pontificado de Urbano VIII gracias a la actividad y genio de Bernini.
Fundación del Imperio.
Antigua escultura en bronce etrusca que representa a Rómulo y Remo con la loba que los crío
De acuerdo con la leyenda, la ciudad de Roma fue fundada por los gemelos Rómulo y Remo en el año 753 a. C.; pero la evidencia arqueológica indica que Roma se fundó por el asentamiento de grupos nómadas cerca del Monte Palatino y en el área del futuro Foro Romano, coanurbandose en siglo 8 a. C. La ciudad fue convertida en la capital del reino Romano (Reinado por 7 reyes según la tradición), de la república romana (Desde el 512 a. C. gobernada por el Senado) y del Imperio Romano (Desde el 31 a. C. gobernada por un emperador); su éxito dependió de sus conquistas militares, predominancia comercial en el mediterráneo y de la asimilación de las culturas vecinas (Como es el caso de los etruscos y de los griegos.
El dominio romano se extendió por casi toda Europa y por las costas del mediterráneo, mientras que su población alcanzó el millón y medio de habitantes.
Caída del Imperio y la Edad Media.
Con el desarrollo del antiguo cristianismo, el Obispo de Roma ganó importancia tanto religiosa como política, y eventualmente hizo reconocer su primacía como Papa y estableció a Roma como el centro del cristianismo. Después del Saqueo de Roma por parte de Alarico I y de la caída del Imperio Romano de occidente en 476, el dominio de Roma se alternaba entre el Imperio Bizantino y los bárbaros. Su población era de 20.000 habitantes en la Alta Edad Media, lo que contrasta enormemente con los más de 2.000.000 de habitante que hubo durante el Imperio Romano en la ciudad; su abandono acentuó la decadencia de la ciudad a ruinas. Roma quedó como parte del Imperio Bizantino hasta que fue invadida por los lombardos en el año 751. En 756, Pipino el Breve concedió al Papa el dominio de las regiones cercanas a Roma, creando los Estados Pontificios. Roma quedó como capital de los Estados Pontificios hasta su anexión al Reino de Italia en 1870. La ciudad fue la de mayor peregrinación durante la Edad Media.
Siglo XVII-XIX.
Garibaldi ataca la Roma papal en 1849
La población de Roma volvió a alcanzar los 100.000 habitantes durante el siglo XVII, pero estaba en retraso en comparación con otras capitales europeas durante los siguientes siglos, siendo una ciudad muy ocupada durante el periodo de la contrarreforma. Siendo atrapada por los churrascos nacionalistas del siglo XIX y teniendo dos veces una independencia corta, la ciudad fue un centro para las esperanzas de la Unificación Italiana, como quería el Reino de Italia gobernado por Víctor Manuel II; después de la protección francesa que fue cerrada en 1870, las tropas de Víctor Manuel II tomaron la ciudad y la convirtieron en la capital del reino italiano en 1871.
Siglo XX.
Después de la Primera Guerra Mundial, Italia quedó en manos de un gobierno fascista guiado por Benito Mussolini, quien tomó la ciudad en 1922, eventualmente declarándolo un Imperio y siendo aliado de la Alemania Nazi. Este fue un periodo en el que la población creció aceleradamente, pasando de 212,000 habitantes durante la unificación a un poco más de un millón, pero este acelero fue cesado al empezar la Segunda Guerra Mundial, tiempo en el que Roma fue dañada tanto por el bombardeo aliado y por la ocupación nazi; después de la ejecución de Benito Mussolini y el fin de la guerra, el Referéndum de 1946 abolió la monarquía e instauro la República italiana. Después de la guerra, Roma creció momentáneamente, siendo consecuencia de "El milagro económico italiano" de reconstrucción y modernización. Roma se convirtió en una ciudad popular entre los 50's y 60's, siendo los años de La Dolce Vita (La dulce vida). Roma tuvo otro acelero de población en los 80's cuando el municipio alcanzó los 2'800'00 habitantes.
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